Plaza Mayor 2. Salamanca

Plaza Mayor 2. Salamanca

La historia de Café Novelty: tradición y helados en la Plaza Mayor

Hay establecimientos que forman parte de una ciudad y otros que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en una parte esencial de su historia. Café Novelty Salamanca pertenece a este segundo grupo. Su ubicación en plena Plaza Mayor, su trayectoria centenaria y su estrecha relación con la cultura salmantina han hecho de este espacio mucho más que una cafetería.

Desde su inauguración a comienzos del siglo XX, el Novelty ha sido lugar de reunión, escenario de tertulias, testigo de acontecimientos históricos y punto de encuentro para generaciones de salmantinos y visitantes. Escritores, profesores, políticos, artistas, empresarios y viajeros han ocupado alguna vez sus mesas, contribuyendo a crear una atmósfera que todavía hoy puede sentirse en su salón.

En la actualidad, esa historia convive con una propuesta pensada para continuar disfrutando del local: desayunos, café, aperitivos, gastronomía, actividades culturales y, por supuesto, los conocidos helados artesanales de Café Novelty. Tomar un helado en su terraza no es únicamente hacer una pausa durante una visita a Salamanca. También es acercarse a uno de los lugares con más memoria de la Plaza Mayor.

Café Novelty Salamanca: una historia que comienza en 1905

La historia de Café Novelty comienza en mayo de 1905. Desde entonces, el establecimiento ha mantenido una presencia constante en la vida pública de Salamanca hasta convertirse en el café más antiguo de la ciudad y en uno de los cafés históricos con mayor trayectoria de España.

Sus primeros propietarios, Vicente y Federico García Martín, concibieron el negocio como un local elegante, moderno y ambicioso. El Novelty original era mucho más grande que el establecimiento que conocemos hoy: ocupaba aproximadamente cuatro veces su superficie actual y contaba con diferentes ambientes destinados al ocio, la restauración y la vida social.

En aquel primer Café Novelty había restaurante, salón de billares y un espacio destinado al baile. Uno de sus elementos más llamativos era una glorieta coronada por una claraboya de colores, bajo la cual actuaban orquestas y se celebraban encuentros sociales. El acceso a los salones se realizaba mediante una gran puerta giratoria de latón, un detalle que refleja el carácter distinguido que tuvo el establecimiento desde sus comienzos.

A principios del siglo XX, los cafés ocupaban un lugar fundamental en la vida de las ciudades. Eran espacios donde se leía la prensa, se intercambiaban opiniones, se cerraban acuerdos y se debatía sobre política, literatura, universidad o economía. El Novelty pronto asumió ese papel en Salamanca.

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Un punto de encuentro en la Plaza Mayor de Salamanca

La ubicación del Café Novelty no podía ser más significativa. Se encuentra en la Plaza Mayor, uno de los grandes símbolos de Salamanca y uno de los espacios más reconocibles de su conjunto histórico.

Desde este enclave privilegiado, el Novelty ha observado cómo cambiaban la ciudad y sus habitantes. Por delante de sus ventanales han pasado celebraciones, manifestaciones, acontecimientos políticos, procesiones, conciertos, encuentros universitarios y la vida cotidiana de quienes cruzan la plaza cada día.

En sus primeros años, el propio interior del café reflejaba la diversidad social de Salamanca. Las distintas tertulias ocupaban zonas concretas del establecimiento. Comerciantes, industriales y ganaderos se reunían en unas mesas, mientras médicos, abogados, docentes universitarios y otros profesionales conversaban en espacios diferentes. Más allá de sus posiciones o intereses, todos encontraban en el Novelty un lugar para reunirse.

Esa variedad de públicos ayuda a entender por qué el Café Novelty llegó a convertirse en una referencia social de la ciudad. Nunca fue únicamente un espacio reservado a una minoría. Su verdadero valor surgió de la convivencia entre perfiles distintos, unidos por la conversación, la curiosidad y el deseo de participar en la vida salmantina.

El café literario de Salamanca

Hablar de la historia de Café Novelty también significa hablar de literatura. A lo largo de más de un siglo, el establecimiento ha recibido a numerosos escritores y ha funcionado como escenario de reuniones, conversaciones y procesos creativos.

Miguel de Unamuno convirtió el Novelty en uno de sus lugares habituales de tertulia. Su relación con Salamanca, la Universidad y la vida intelectual de la ciudad encontró en este café un espacio natural. No resulta difícil imaginar al escritor observando el movimiento de la Plaza Mayor mientras participaba en alguno de los debates que marcaron la época.

También estuvieron vinculados al local autores como Carmen Martín Gaite, Agustín de Foxá, Francisco Umbral, Juan Marsé, Guillermo Cabrera Infante, Jorge Volpi, Víctor García de la Concha o Mario Vargas Llosa, entre otros nombres relevantes de la literatura y la cultura. Agustín de Foxá escribió en el establecimiento parte de su novela Madrid, de Corte a Checa.

Sin embargo, uno de los escritores más estrechamente relacionados con el Café Novelty fue Gonzalo Torrente Ballester. El autor acudió durante años al establecimiento y tuvo allí una de sus mesas preferidas. Tras su fallecimiento, en el año 2000 se instaló en ese rincón una escultura de bronce realizada por Fernando Mayoral.

Hoy, la figura de Torrente Ballester permanece sentada junto a una de las mesas del salón. Se ha convertido en uno de los elementos más conocidos del café y en una imagen habitual para quienes visitan Salamanca. Muchos viajeros se acercan para fotografiarse junto al escritor, pero la escultura representa algo más profundo: recuerda la relación del Novelty con las palabras, las ideas y las conversaciones que han dado forma a la historia cultural de la ciudad.

Un establecimiento vinculado a acontecimientos históricos

El Novelty no solo ha sido testigo de la historia de Salamanca. En algunos momentos, varios acontecimientos importantes se desarrollaron directamente entre sus mesas.

En 1923 se gestó y se firmó en el establecimiento el acta fundacional de la Unión Deportiva Salamanca. El equipo terminaría convirtiéndose en una de las instituciones deportivas más reconocidas y queridas de la ciudad.

El café también recibió a personalidades destacadas de la vida española. Durante sus años de mayor esplendor, el rey Alfonso XIII llegó a cenar de incógnito en uno de sus comedores privados, una muestra del prestigio que había alcanzado el establecimiento durante sus primeras décadas.

Durante la Guerra Civil, Salamanca asumió una notable relevancia política y el Novelty quedó inevitablemente ligado a aquel contexto. En sus veladores se reunieron intelectuales y figuras relacionadas con la creación de Radio Nacional de España, entre ellas Pedro Laín Entralgo, Dionisio Ridruejo y Agustín de Foxá.

Estos episodios permiten comprender por qué el Novelty es considerado una parte de la memoria colectiva salmantina. Sus mesas no han sido simples elementos decorativos: alrededor de ellas se han tomado decisiones, se han fundado instituciones, se han escrito obras y se han mantenido conversaciones relacionadas con algunos de los momentos más complejos de la historia contemporánea española.

Cambios, dificultades y recuperación del nombre Novelty

Una trayectoria tan extensa también está marcada por etapas difíciles. El establecimiento tuvo que adaptarse a las transformaciones políticas, sociales y económicas de cada momento.

Durante varias décadas cambió su nombre por el de Café Nacional. En los años sesenta comenzó una etapa de decadencia durante la cual se cerró el restaurante y se clausuraron las antiguas bodegas que albergaban instalaciones dedicadas a la fabricación de hielo y helados. En 1964, Francisco García asumió la dirección, modernizó el establecimiento y recuperó definitivamente el nombre de Café Novelty.

Los años setenta volvieron a situarlo en el centro de la vida política. En algunos de sus espacios se celebraron reuniones vinculadas a movimientos contrarios al final del franquismo. Allí se redactaron documentos y llegaron a ocultarse herramientas utilizadas para reproducir escritos de forma clandestina.

En 1978, el café estuvo cerca de desaparecer definitivamente. El Ayuntamiento de Salamanca, propietario de los locales, inició un proceso para incorporar el espacio a sus dependencias. El establecimiento cerró, pero después de varias negociaciones pudo reabrir en 1979, aunque con una superficie considerablemente menor que la original. La decoración de esta nueva etapa fue realizada por Salvador Yáñez.

La reapertura permitió que Salamanca conservara uno de sus establecimientos históricos más importantes. Desde los años ochenta, el Novelty fue recuperando su posición como espacio cultural y social hasta llegar a la actualidad como un café que no se limita a recordar su pasado, sino que continúa formando parte de la actividad diaria de la ciudad.

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Un salón histórico que continúa lleno de vida

Entrar hoy en Café Novelty supone descubrir un local en el que la historia se aprecia sin necesidad de convertir el espacio en un museo convencional.

Su salón conserva el carácter elegante de los cafés clásicos, con mesas de mármol, detalles art déco y una decoración que invita a sentarse sin prisas. En las paredes se expone una colección de obras pictóricas relacionadas, en muchos casos, con el propio establecimiento o con su terraza en la Plaza Mayor.

La barra combina madera, cristal y espejos, mientras que el movimiento constante de clientes evita que el peso de la historia haga del local un espacio inmóvil. Esta capacidad para mantener su identidad y, al mismo tiempo, adaptarse a la vida contemporánea es una de las claves de la supervivencia del Novelty.

El café conserva también su relación con la creación artística. A lo largo del tiempo ha organizado exposiciones temporales y ha reservado espacios para mostrar obras de artistas, especialmente vinculados a Salamanca. La música ocupa igualmente un lugar destacado, con actuaciones de jazz y conciertos de músicos locales e internacionales.

El Novelty sigue siendo, por tanto, un café vivo. A sus mesas llegan turistas que descubren la ciudad, estudiantes, familias, clientes habituales, escritores, artistas y salmantinos que lo eligen como punto de encuentro.

Papeles del Novelty y la continuidad de su vocación cultural

La relación del establecimiento con la literatura no pertenece únicamente al pasado. En 1999 nació dentro de una de sus tertulias la idea de editar Papeles del Novelty, una publicación semestral dedicada a la creación literaria y al pensamiento.

A lo largo de sus diferentes números, la revista ha reunido textos de autores como Luciano Egido, Luis Carandell o Fernando Arrabal, además de estudios relacionados con la historia, la geografía, la antropología y otros ámbitos culturales. Algunos números se dedicaron de manera especial a localidades como Ciudad Rodrigo, Béjar, Peñaranda de Bracamonte, Ledesma y Vitigudino, así como a las ciudades de Ávila y Zamora.

Esta iniciativa demuestra que el vínculo entre Café Novelty y la cultura no depende exclusivamente de la fama de quienes lo visitaron décadas atrás. El establecimiento ha seguido impulsando nuevos espacios para la conversación, la escritura y la difusión del conocimiento.

La tradición de los helados en Café Novelty

La historia de los helados también ocupa un lugar importante dentro de la trayectoria del establecimiento. La documentación del Café Novelty menciona la existencia de antiguas bodegas e instalaciones dedicadas a la fabricación de hielo y helados, que funcionaron hasta su clausura en 1963.

Actualmente, esa relación se mantiene a través de una amplia variedad de helados artesanales elaborados en Salamanca. Café Novelty ofrece más de 24 sabores preparados diariamente, presentados en diferentes formatos y, entre ellos, en sus características tulipas de barquillo.

La elaboración artesanal permite prestar atención a la textura, el equilibrio de los ingredientes y la intensidad de cada sabor. En una ciudad que recibe visitantes durante todo el año, el helado se ha convertido en una de las formas más agradables de hacer una pausa después de recorrer el centro histórico.

Los sabores tradicionales conviven con propuestas diferentes, pensadas para quienes desean descubrir nuevas combinaciones. Esta diversidad permite que cada cliente encuentre una opción adecuada, tanto si prefiere los sabores cremosos como si busca alternativas más refrescantes.

Elegir los helados de Café Novelty también supone acercarse a una marca estrechamente ligada a Salamanca. No se trata de consumir un producto aislado de su entorno. El lugar, la historia y la experiencia de contemplar la Plaza Mayor forman parte del momento.

Tomar un helado en la Plaza Mayor de Salamanca

La terraza del Café Novelty es uno de los espacios más reconocibles del establecimiento. Desde sus mesas se puede contemplar la arquitectura barroca de la Plaza Mayor y observar el ritmo diario de la ciudad.

La experiencia cambia según la época del año. En primavera y verano, la plaza se llena de visitantes, terrazas y actividad hasta bien entrada la noche. Durante el otoño, la luz sobre la piedra de Villamayor crea una atmósfera más tranquila. Incluso en los días soleados de invierno, sentarse frente a la plaza ofrece una perspectiva especial del centro de Salamanca.

Tomar un helado en este entorno es una manera sencilla de disfrutar de la ciudad. Puede ser el descanso después de conocer la Universidad, las catedrales o la Casa de las Conchas; el final de un paseo por las calles del casco histórico; o simplemente un plan para compartir con amigos o en familia.

Quienes buscan una heladería en la Plaza Mayor de Salamanca encuentran en Novelty una propuesta que reúne producto, ubicación e historia. Mientras otros establecimientos ofrecen únicamente un lugar de paso, aquí cada visita está conectada con más de un siglo de vida salmantina.

Café Novelty, entre la memoria y el presente

La continuidad de Café Novelty se explica por su capacidad para conservar la memoria sin quedarse anclado en ella. Su trayectoria está presente en las fotografías antiguas, en las pinturas, en la escultura de Torrente Ballester y en las historias asociadas a sus mesas. Pero el establecimiento sigue teniendo sentido porque continúa recibiendo clientes y creando nuevas experiencias.

Cada desayuno, cada conversación, cada concierto, cada café y cada helado añade un pequeño capítulo a una historia iniciada en 1905.

Para los salmantinos, el Novelty es un espacio familiar, vinculado a recuerdos personales y momentos compartidos. Para quienes visitan la ciudad por primera vez, representa la oportunidad de entrar en uno de sus lugares más emblemáticos y conocer Salamanca desde una perspectiva diferente.

Descubre Café Novelty y sus helados artesanales

Visitar Café Novelty es acercarse a la historia cultural, social y gastronómica de Salamanca. Es sentarse en el mismo espacio por el que han pasado algunas de las figuras más relevantes de la literatura española, contemplar la Plaza Mayor desde una ubicación privilegiada y disfrutar de un establecimiento que ha sabido evolucionar durante más de un siglo.

Y también es elegir entre una amplia variedad de helados artesanales para convertir un paseo por el centro en un recuerdo especial.

Café Novelty se encuentra en el número 2 de la Plaza Mayor de Salamanca. Allí, entre mesas de mármol, obras de arte, tertulias y el movimiento de la ciudad, la historia continúa cada día.